miércoles, 16 de mayo de 2012

TORERO DE ARTE

Nada, que no hay forma de quitárselo de la cabeza. Mi primo Lucas, quien con varios años de retraso –escolar, aclaro, que no quiero problemas familiares- por fin acaba de terminar un ciclo formativo de grado medio de administrativo, dice ahora que lo que quiere ser es torero. Pero no un torero de los buenos, porque eso es muy difícil, sino un torero artista, como Aparicio y Morante. Y no hay quien le apee del burro: que el trabajo está muy mal por ahí afuera  y que con tres tardes en Sevilla, dos en Madrid y Bilbao y algo por ahí suelto en plazas como Alicante, Salamanca, Burgos, Palencia, Badajoz o Almería, al dinero que corresponda a su caché, juntará más que en toda una vida en despachos entre facturas y albaranes.
Tiene todo bien previsto. De momento ya se ha alquilado un loft en Mairena del Aljarafe (es casi obligatorio estar afincado entre Écija y Jerez, dice) y ha contratado al retirado banderillero “Gallito de Triana” para que preste nombre e imagen a una supuesta relación de aprendizaje-apoderamiento que les permita ir algún día al palco del Plus a publicitarse. Y, lo más importante de todo, se ha inscrito en el Registro con el nombre artístico de “Currito del Aljarafe”. Sobradamente sabe que es una traición a toda su estirpe y al pueblo en el que se crió, pero si se anunciara como “Lucas el de la Aurelia” o “El Niño de Requena” le exigirían demostrar el presunto arte delante de la cara de un toro.
Por último, ha colocado en nómina a un buen informático para que haga un montaje de “photoshop” que sirva como currículum, aunque en realidad la única vez en su vida que ha toreado fue ante una vaca de dudosa sangre brava que compraron en Minglanilla para una despedida de soltero. Y, casi más importante que lo anterior, debe encargarse de mantener actualizados el twitter, facebook y demás redes sociales en las que le cree un perfil de novillero puntero que de forma simpática y sencilla atienda a sus seguidores. Lo demás, con un poco de suerte y dinero, vendrá de forma fácil, sin mucho esfuerzo y sin necesidad siquiera de tener la más mínima técnica ni valor. Y si no, que pregunten a Morante y a Aparicio.

martes, 13 de marzo de 2012

Comienzo de Fallas

Han transcurrido las dos primeras de abono de la feria de Fallas y uno tiene la sensación de haber pasado por eso de las duchas de contraste de un Spa (de los de lujo, por supuesto, dado el precio de las localidades). De calor, el chorro, el primer día, con una corrida muy bien presentada de Adolfo Martín y de juego interesante, con toros complicados, alguno de dulce y un par de ellos encastados. Con tal material, bastante es que los toreros se anunciaran para guardarles el mayor de los respetos. Más aún, David Esteve se gustó a ratos con el noble tercero y Castaño se mostró como un buen lidiador y torero poderoso frente al bravucón quinto.
Sin embargo, no quiero pasar sin reprochar al salmantino que cada torero debe tener su propia personalidad y no ir de imitador de nadie ni tratar de cubrir huecos que ciertos sectores de aficionados quieren rellenar (de hecho llevan ya tiempo intentándolo y no encuentran al sustito adecuado). Debería saber Javier, además, que todos esas cosas de montera calada en la faena de muleta, hombreras enormes (a eso aún no ha llegado, pero todo se andará),  y demás detalles, con los que se busca recordar la torería de antaño, se quedan en tonterías desde el momento en que sale al último de los tercios con un trozo de madera en lugar de la espada de verdad.
El chorro frío (o helado, más bien) fue la corrida del domingo, con los tres mediáticos en el cartel. O mejor dicho, dos mediáticos y otro con gran tirón de masa popular, como es El Fandi. Nada tengo que reprochar a este torero, pues es un muchacho honrado que da todo lo que tiene e intenta hacerlo lo mejor posible (cosa distinta es que no sepa más). Además, lleva mucha gente joven al tendido y con suerte algunos de ellos se engancharán y se convertirán en buenos y asiduos aficionados, que falta nos hacen.
Lo de los otros dos es caso aparte. Llega un momento en la plaza en que se olvidan de la seriedad de su profesión y se convierten en títeres de la charlotada, pendientes más del público y sus exigencias que de hacer el toreo de verdad. Y mira que enfrente tuvieron unos toretes que se dejaron hacer (y no poco). Pues nada, ellos a su circo: salto de la rana, rodillazos, trapazos mirando al tendido, culerinas, más rodillazos, guiños y sonrisas a la solanera,…Y luego, encima, quieren que se les respete.


martes, 28 de febrero de 2012

¿De Mesías a fallida promesa?

           Vaya por delante que no sé mucho del tema –porque me gustan los toros en la plaza y paso del resto de politiqueos-, pero no paro de escuchar cosas como que, debido a las trabas que un grupo de toreros (los del G-10) están planteando, los empresarios han tenido que salir del paso confeccionando los carteles de la manera que mejor pueden. Y que hay una serie de matadores, dentro de ese mismo grupo, que se están viendo más perjudicados que otros y se han quedado fuera de las principales ferias de inicio de la temporada (Castellón, Valencia, Sevilla,…).
            Y mientras tanto, el Mesías, desaparecido. De él se sabe que no se sabe mucho. Es decir, casi nada aparte de que, aunque no es de ningún g-nosécuántos, tampoco estará en estas plazas porque no ha querido. La noticia no es nada nueva. Al contrario, lo sorprendente hubiera sido ver su nombre en los carteles, pues ya nos tiene acostumbrados a hacer su guerra por su cuenta: plazas de segunda que huelen a tercera, toritos afeitados escogidos, compañeros  vetados y  autobuses y aviones de forofos partidarios que, desde cualquier parte del mundo, acuden a alabarle todo lo que hace en el ruedo  porque han escuchado que es un fuera de serie. Un mito, vamos.
Si yo fuera él, lo tendría más que claro. Mi hombría torera haría que no me importara que me televisaran una corrida en Valencia. Y tampoco me quedaba fuera de la Feria de Abril (o del Domingo de Resurrección) de Sevilla, por unas pocas perras (eso, a estas alturas de su carrera,  huele a pesetero más que a Torero con amor propio). Es más, aunque me costara el mayor esfuerzo del mundo, haría todo lo imposible, con el fin de tapar esta boca y la de muchos aficionados que, como yo, le recriminan todo lo anterior. Y, si realmente atesorara todas las virtudes que los incondicionales aduladores relatan, seguro que aprovecharía el caos reinante para dar un golpe de mesa y hacerme con el cetro del toreo sin dejar lugar a ningún tipo de discusiones ni suspicacias. Pero claro, yo no soy él y él, sin ser yo, posiblemente sepa que no me falta razón.